4. UN CAMINO DISCIPULAR
- Alvaro Panzitta
- 15 dic 2017
- 2 Min. de lectura

Transcribo el segundo capítulo de “El Cruce del Mar Rojo” que se asemeja mucho a lo que leyeron primero, páginas atrás, pero tiene sus diferencias enriquecedoras, además es muy cortito. Después sí, arrancamos con los encuentros formalmente.
Quiero compartirles estos textos como aquel que ha preparado el pan, lo ha puesto a cocinar y lo reparte entre sus amigos. Por lo que verán que cada carta es un “pan”.
Y elegí hacerlo desde la espiritualidad que Papá Dios me regaló: la de las cosas simples.
Es la espiritualidad de los sencillos, de los pequeños. Aquellos que nos abandonamos a la Providencia de Dios porque sabemos que estamos en Sus Manos, y que de ahí no nos vamos a caer.
Es el modo de vida que busca imitar a María, que dijo que “si” y su vida cambió para siempre –y la de la humanidad entera también.
Es el modo de San Juan, que nos invita a todos a sentirnos discípulos amados de Jesús (por eso esta saga de espiritualidad se conoce como el Camino del Discípulo Amado).
Tiene algo de San Francisco, algo de San Ignacio y otro poco de Santa Teresita.
Es el estilo de vida de quienes nos animamos a recostarnos en el Sagrado Corazón de Jesús, que nos dice “no temas”.
Así como Mamá María, que en sus vestidos guadalupanos nos anima:
“No se turbe tu corazón ni te inquiete cosa alguna. ¿No estoy yo aquí que soy tu Madre? ¿No estás por ventura en mi regazo?”.
A esta espiritualidad me gusta llamarla “Anawin”, que quiere decir: “los que tienen a Dios como única riqueza”.
Quiero compartirles estos panes, pero es Dios el que me invita a cosechar lo que sembró en mi vida y volverlo pan para los demás. Mientras Él sigue sembrando “trigo nuevo”. Sin más preámbulos le pido a Papá Dios que sea Él quien guíe mis manos, mi mente y mi corazón, para que esto sea de alimento para muchos.
Jesús:
Enseñame a responder,
como Vos respondés;
enseñame a amar,
como Vos amás;
enseñame a enseñar,
como Vos enseñás.
Que en todo me inspirés Vos,
o si no que no me inspire nada.
Amén.



Comentarios