En las últimas cartas decíamos que el lema “no me juzgués” no sólo se está empleando en su contexto lógico, sino que se está utilizando para escudar faltas de amor. Sin embargo, juzgar la falta de amor no es lo mismo que juzgar a la persona. Porque la falta es objetiva: matar, robar, inducir a alguien a consumir algo insano, abusar de la autoridad, etc. Podemos decir que lo que se juzga es el acto. Ahora, cuando hablamos de alguien –o de nosotros mismos– que cometió esa falta